Los caudalímetros electromagnéticos presentan ventajas notables a la hora de medir líquidos corrosivos en comparación con otros caudalímetros, como los de turbina, vórtice y ultrasónicos.
En primer lugar, el tubo de medición no contiene piezas móviles, lo que elimina la abrasión mecánica, la obstrucción o los daños por corrosión en los componentes giratorios al pasar por fluidos corrosivos.
En segundo lugar, podemos seleccionar con flexibilidad materiales anticorrosivos totalmente compatibles para todas las partes en contacto con el fluido. El revestimiento de PTFE aísla completamente los fluidos corrosivos del cuerpo metálico de la tubería, mientras que los electrodos opcionales de titanio, tantalio o Hastelloy resisten la erosión causada por ácidos, álcalis y salmuera clorurada. No hay contacto directo entre el líquido corrosivo y la carcasa de acero al carbono.
En tercer lugar, su rendimiento de medición no se verá afectado por la viscosidad del medio, los sedimentos o las pequeñas partículas corrosivas presentes en las aguas residuales corrosivas. Incluso las suspensiones corrosivas pueden medirse de forma estable sin atenuación de la señal.
En cuarto lugar, se ofrecen carcasas de convertidor con estructura dividida personalizada y protección IP68 de acero inoxidable. El transmisor puede instalarse lejos de gases corrosivos y niebla salina para proteger los circuitos electrónicos de la corrosión atmosférica externa, lo que prolonga considerablemente la vida útil del medidor.
Por último, la precisión de la medición se mantiene estable a largo plazo en condiciones de trabajo corrosivas continuas, sin necesidad de mantenimiento frecuente ni sustitución de componentes, lo que reduce los costes operativos generales.
Fecha de publicación: 18 de junio de 2026