La frecuencia de trabajo de los caudalímetros ultrasónicos suele estar entre 1 MHz y 5 MHz, siendo 2 MHz la más común. Los distintos fabricantes pueden elegir frecuencias diferentes, según su tecnología y el diseño de sus productos. Sin embargo, es fundamental seleccionar la frecuencia de funcionamiento adecuada, ya que cada frecuencia ofrece ventajas y desventajas diferentes.
A frecuencias más bajas, como alrededor de 1 MHz, la precisión de la medición es mayor. Esto se debe a que las señales de baja frecuencia se atenúan más lentamente, pueden viajar más lejos y, en la mayoría de los fluidos, se reflejan varias veces en el fluido. Esto proporciona más datos, lo que mejora la precisión del cálculo.
Sin embargo, en ambientes con temperaturas bajas o altas, que contienen diversos gases o presentan altas concentraciones de estos, el uso de caudalímetros ultrasónicos de baja frecuencia puede generar problemas. En estos casos, la señal ultrasónica puede ser absorbida o dispersada por los gases presentes, lo que afecta la precisión de la medición.
Por el contrario, a frecuencias más altas, como 5 MHz, el medidor se adapta mejor al entorno mencionado. Las señales de alta frecuencia se atenúan más rápido y penetran mejor en el gas, y no se absorben ni se dispersan fácilmente, lo que se traduce en un mejor rendimiento. Sin embargo, las señales ultrasónicas de alta frecuencia se atenúan más rápido y pierden más energía durante la transmisión.
En general, la selección de la frecuencia de funcionamiento del caudalímetro ultrasónico debe tener en cuenta el entorno de aplicación y los requisitos de medición. Por lo general, los caudalímetros ultrasónicos de 2 MHz son los más utilizados y satisfacen las necesidades de la mayoría de las mediciones de caudal.
Fecha de publicación: 10 de marzo de 2024