Los caudalímetros ultrasónicos pueden medir líquidos que contienen pequeñas cantidades de burbujas de aire o partículas sólidas en suspensión, pero el rendimiento de la medición depende de la concentración, el tamaño y la distribución de estas burbujas o sólidos, así como de las condiciones de flujo.
Los caudalímetros ultrasónicos funcionan transmitiendo y recibiendo señales ultrasónicas a través del fluido. El exceso de burbujas de aire o las altas concentraciones de partículas sólidas pueden atenuar o dispersar la señal ultrasónica, lo que puede provocar lecturas inestables, menor precisión o pérdida de la señal.
Para los caudalímetros ultrasónicos de tiempo de tránsito, el líquido debe estar relativamente limpio. Se acepta una pequeña cantidad de burbujas o partículas finas, pero un alto contenido de gas o sólidos pesados pueden afectar significativamente la fiabilidad de la medición.
Para los caudalímetros ultrasónicos Doppler, es necesaria la presencia de partículas o burbujas en suspensión, ya que el principio de medición se basa en la reflexión de las señales ultrasónicas de estas partículas en movimiento. Por lo tanto, los caudalímetros ultrasónicos Doppler son más adecuados para líquidos con mayor contenido de sólidos o burbujas, aunque su precisión suele ser menor que la de los caudalímetros de tiempo de tránsito.
En aplicaciones con contenido fluctuante de gas o sólidos, se recomienda:
Seleccione el principio de medición ultrasónica adecuado (tiempo de tránsito o Doppler);
Instale el caudalímetro en un lugar con flujo estable y mínima acumulación de aire;
Evite la instalación cerca de bombas, válvulas o flujos verticales ascendentes donde puedan concentrarse las burbujas.
En resumen, los caudalímetros ultrasónicos pueden utilizarse para líquidos que contengan burbujas o partículas sólidas dentro de ciertos límites, pero la selección e instalación adecuadas del modelo son fundamentales para garantizar una medición fiable y precisa.
Fecha de publicación: 29 de enero de 2026